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Cómo instalar un sistema de riego automático

instalar un sistema de riego automático

Instalar un sistema de riego automático en el jardín es más sencillo de lo que parece, y no hace falta ser un experto en fontanería para montarlo en un fin de semana. Automatizar el riego del jardín también ahorra agua, ya que la cantidad que recibe cada planta queda mucho mejor controlada que regando a mano.

Elige entre riego por goteo o microaspersión

Antes de montar tu sistema de riego automático, decide qué tipo de riego necesitas. El riego por goteo es ideal para macetas, setos y plantas en línea, mientras que la microaspersión cubre mejor zonas amplias de césped o parterres.

Materiales para automatizar el riego del jardín

Para un sistema de riego automático básico necesitas un programador conectado al grifo, tubería principal, microtubo o manguera de goteo, goteros o microaspersores, y conectores en T para repartir el agua. Según esta guía de Leroy Merlin sobre cómo instalar un riego por goteo, este tipo de instalación puede ahorrar hasta un 80% del agua frente al riego manual.

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Mide y planifica antes de instalar el riego automático

Dibuja un croquis del jardín señalando dónde va cada planta o zona de césped, y calcula los metros de tubería que necesitarás. Planificar antes de cortar nada evita comprar de más o quedarte corto a mitad de instalación.

Monta la tubería principal

Conecta el programador al grifo y tiende la tubería principal por el recorrido que has diseñado, sujetándola al suelo con piquetas si va por encima de la tierra. A partir de ahí, saldrán las ramificaciones hacia cada zona de riego.

Coloca goteros o microaspersores en cada planta

Instala un gotero por maceta, o uno cada 20 centímetros en jardineras y setos continuos, ajustando el caudal según las necesidades de cada especie. En zonas de césped, los microaspersores reparten mejor el agua de forma uniforme.

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Programa el riego automático según la estación

Configura en el programador la hora de inicio, la duración y la frecuencia del riego, adaptándolas a cada época del año: más riego en verano y mucho menos, o ninguno, en los meses fríos. Puedes apoyarte en nuestra guía sobre cómo regar las plantas en verano para ajustar bien esos tiempos.

Revisa el sistema de riego automático periódicamente

Una vez instalado, conviene comprobar cada cierto tiempo que ningún gotero se ha obstruido y que la presión llega bien a todo el recorrido. Mantener este tipo de revisiones alarga bastante la vida del sistema y evita sorpresas con plantas que se quedan sin agua.
Si además estás diseñando el jardín desde cero, este es buen momento para pensar dónde encajar el riego automático dentro del conjunto, algo que repasamos en nuestra guía para diseñar un jardín pequeño.