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Ideas para que cocinar deje de ser un caos

como hacer que cocinar deje de ser un caos

Hay días en los que preparar la comida se convierte en una batalla contra la falta de espacio, los utensilios que no aparecen y la encimera llena de cosas. Para que cocinar deje de ser un caos, no hace falta reformar la cocina entera: casi siempre basta con cambiar algunos hábitos y reorganizar lo que ya tienes.
Aquí tienes varias ideas para que cocinar deje de ser un caos cada vez que te pones delante de los fogones.

Cocinar deje de ser un caos si tienes todo a mano

Uno de los motivos por los que cocinar se vuelve estresante es tener que buscar cada utensilio en un cajón distinto. Colocar lo que más se usa —espátulas, cuchillos, tablas de cortar— cerca de la zona de cocción ahorra tiempo y movimientos innecesarios.
Los utensilios que se usan menos, como moldes especiales o aparatos de temporada, pueden guardarse más lejos, dejando el espacio principal solo para lo esencial.

Prepara antes de empezar a cocinar

Gran parte del caos en la cocina viene de improvisar sobre la marcha. Tener los ingredientes pesados, cortados y listos antes de encender el fuego —lo que en cocina profesional se llama mise en place— hace que todo el proceso fluya mucho mejor y evite momentos de agobio a mitad de receta.
Esto también ayuda a que cocinar deje de ser un caos cuando se preparan varios platos a la vez, porque cada ingrediente ya tiene su sitio antes de empezar.

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Cocinar deje de ser un caos con una buena distribución de la encimera

Trabajar con la encimera llena de objetos que no se están usando en ese momento complica cualquier receta. Dejar despejada solo la zona donde realmente se está trabajando, y guardar lo demás mientras tanto, hace que el espacio se sienta mucho más manejable.
Si la cocina es pequeña, aprovechar bien el almacenaje es clave para lograrlo. Muchas de las técnicas que funcionan al organizar un armario pequeño —separadores, aprovechamiento vertical, cajones bien distribuidos— se pueden aplicar igual de bien en los muebles de cocina.

Limpia mientras cocinas, no al final

Uno de los hábitos que más ayuda a que cocinar deje de ser un caos es limpiar sobre la marcha: lavar un bol mientras hierve el agua, secar una tabla mientras se dora algo en la sartén. Esto evita que al terminar de comer te encuentres con una montaña de platos y superficies sucias por todos lados.

Cocinar deje de ser un caos con menos utensilios, pero mejor elegidos

No hace falta tener veinte utensilios distintos para cocinar bien. Muchas veces, tener pocos objetos pero realmente útiles simplifica más que acumular herramientas que apenas se usan y solo ocupan espacio.
Revisar de vez en cuando qué utensilios llevan meses sin tocarse y donarlos o guardarlos fuera de la cocina ayuda a mantener el espacio de trabajo mucho más despejado.

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Organiza la nevera y la despensa por zonas

Una nevera desordenada también contribuye al caos, porque obliga a buscar ingredientes entre productos que ya no se van a usar. Si hace tiempo que no la revisas a fondo, puede ayudarte ver cómo limpiar la nevera por dentro y aprovechar para organizarla por zonas: lácteos, verduras, sobras y productos próximos a caducar.

El mantenimiento también evita el caos a largo plazo

Una cocina que se limpia a fondo de vez en cuando es mucho más fácil de mantener organizada en el día a día. Dedicar un rato puntual a una limpieza a fondo de la cocina en una hora ayuda a empezar de cero y que los buenos hábitos de organización se mantengan con menos esfuerzo.
Según indica la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), mantener las superficies de cocina limpias y organizadas reduce significativamente el riesgo de contaminación cruzada entre alimentos.

Pequeños cambios, cocina más ordenada

Conseguir que cocinar deje de ser un caos no depende de una gran reforma, sino de organizar bien el espacio, preparar los ingredientes con antelación y mantener el orden mientras se cocina, no solo al terminar. Con estos hábitos, cocinar pasa de ser una fuente de estrés a un momento mucho más llevadero del día.