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Cómo hacer un sendero en el jardín

sendero en un jardín

Un camino bien resuelto puede cambiar por completo la forma en que se percibe y se recorre un jardín. Hacer un sendero en el jardín no requiere maquinaria pesada ni un gran presupuesto: con planificación y los materiales adecuados, es un proyecto que se puede abordar incluso sin experiencia previa.
Aquí tienes cómo hacer un sendero en el jardín paso a paso, desde el diseño inicial hasta el mantenimiento posterior.

Antes de hacer un sendero en el jardín, piensa en el recorrido

Lo primero es decidir por dónde debe pasar el camino, y esto depende sobre todo de cómo se usa realmente el jardín. Un sendero recto resulta más práctico para trayectos frecuentes, mientras que uno con alguna curva suave aporta un efecto más decorativo y da sensación de recorrido más largo, algo útil en jardines pequeños.
Antes de fijar el trazado definitivo, conviene marcarlo con una manguera o cuerda en el suelo durante unos días, para comprobar que el recorrido es cómodo antes de empezar a cavar.

Materiales para hacer un sendero en el jardín

La elección del material condiciona tanto el aspecto como el mantenimiento posterior. Entre las opciones más habituales para hacer un sendero en el jardín están:
Gravilla, económica y fácil de instalar, aunque requiere reponerla de vez en cuando
Losas de piedra, más costosas pero muy duraderas
Adoquín, resistente y con un aspecto tradicional
Madera tratada, ideal para jardines con estilo más natural o rústico
Hormigón impreso, una opción muy resistente para senderos con mucho tránsito
Para zonas con lluvia frecuente, conviene priorizar materiales que no se vuelvan resbaladizos al mojarse, algo especialmente importante si el sendero conecta con zonas de paso habitual como la puerta de casa.

sendero en un jardín de cerca

Preparación del terreno antes de hacer un sendero en el jardín

Una vez decidido el trazado, hay que retirar la capa superior de césped o tierra, normalmente unos 10-15 cm de profundidad según el material elegido. Añadir una base de grava compactada antes de colocar el material final mejora mucho el drenaje y evita que el sendero se hunda o se encharque con el tiempo.
Esta preparación previa es uno de los pasos que más se suelen saltar por prisa, y sin embargo es clave para que el sendero aguante bien el paso de los años.

Cómo delimitar bien los bordes del sendero

Unos bordes bien definidos, ya sea con piedras, madera tratada o bordillos específicos, evitan que la gravilla o el material elegido se disperse hacia las zonas de césped o plantación cercanas. Esto también facilita el mantenimiento, ya que marca claramente dónde termina el sendero y dónde empieza el resto del jardín.
Si el sendero pasa cerca de zonas plantadas, conviene revisar antes cómo quitar las malas hierbas del jardín sin dañar las plantas, ya que los bordes del camino suelen ser una de las zonas donde más rápido reaparecen si no se controla bien el terreno alrededor.

Ilumina el sendero para que sea seguro de noche

Un sendero bien iluminado no solo resulta más práctico, también aporta un efecto decorativo notable al caer la tarde. Pequeñas balizas solares clavadas junto al borde son una opción sencilla que no requiere instalación eléctrica y que marcan bien el recorrido en la oscuridad.

sendero en un jardín de noche

Mantenimiento de un sendero en el jardín

Dependiendo del material elegido, el mantenimiento varía bastante. La gravilla necesita reponerse de vez en cuando y rastrillarse para mantener un aspecto uniforme, mientras que las losas de piedra requieren sobre todo limpieza para evitar que se acumule musgo o suciedad en las juntas.
Según indica la Real Sociedad Española de Horticultura, un buen drenaje bajo cualquier tipo de pavimento exterior es clave para evitar que se agriete o se levante con los cambios de temperatura propios de cada estación.

Un sendero que mejora todo el jardín

Hacer un sendero en el jardín es un proyecto asequible que mejora tanto la funcionalidad como el aspecto general del espacio exterior. Con el material adecuado, una buena preparación del terreno y algo de paciencia, el resultado es un camino que dura años y que además marca un recorrido claro dentro del jardín.